febrero 21, 2008

Idos y quedados

Luis Báez Hernández (derecha) se quedó con las ganas de entrevistar alguna vez en su vida a Fidel Castro y acabó por empacar en un solo volumen sus recopilaciones de otras entrevistas: Los que se fueron (1991) y Los que se quedaron (1993), para presentarlo hoy jueves 21 de febrero en La Cabaña, como parte de la XVII Feria Internacional del Libro. Uno de «los que se fueron», aunque dice Granma «que nunca se ha ido», aparece entre los presentadores del nuevo volumen: Max Lesnik (izquierda), quien viaja a La Habana cuando le da la gana mientras enchucha a otros para que protesten en Miami contra las restricciones de viajes a la Isla.
Según la revista Enepecé, el autor vivía con su madre, Candita Hernández, y su tío Pancho en la calle Rayo, entre Maloja y Sitios. Candita era dueña del edificio y en la planta baja alternaba negocios (desde quincalla hasta pollería) con oficinas de grupos políticos, incluyendo el partido batistiano (Acción Unitaria). El niño cambiaba de escuela cada año, porque nada aprendía. Su afición era jugar pelota y por ello Pelotilla sobrepujó a Diente frío entre sus apodos. Nadie quería que aquel zurdo jugara en su team, porque era malísimo, pero Luisito traía guantes, bate y pelotas. Al cabo se coló en Avance, gracias al cronista deportivo Bernardo Menéndez, sobrino de la propietaria del periódico. Aquí empezó a escribir la columna «Pelotazos» y se colgó el cartelito de periodista, pero no se sabe a ciencia cierta si terminó la escuela profesional. A la caída de Batista se casó con la hija de un jefe rebelde y se alzó con una casa en Miramar y un automóvil. La comidilla del barrio era: si el burro de Pelotilla es periodista, yo soy obispo de Guanabacoa.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Qué par de pájaros se han juntado en La Habana!

Eufrates del Valle dijo...

Yo se que soy muy despistado; y desde hace solo 6 meses que empece mi blog, es que he estado informandome mas de las cosas de la Isla y volviendo a conectarme con nombres y recuerdos, pero en 20anos habia vuelto a oir de ese hombre.... me ha dado una risa saber que luis baez existe todavia y -para colmo- en las mismas!.... so funny!!!!!!! Y deprimente por el!!!!!! Bueno, simpre lo fue y ahi no hay remedio...

Anónimo dijo...

Bueno, si se fijan, las restricciones nunca se aplican a los castristas. Lesnick, Aruca, Andrés Gómez y hasta Edmundo García, viajan a La Habana cuando quieren. Son los cubanos comunes y corrientes los que tienen que violar la ley si quieren ver a sus familiares "no cercanos" o si quieren ver a los cercanos en menos de tres años. Claro, la inmensa mayoría se aguanta las ganas y no va. Unos porque no califican y otros porque respetan la ley y no quieren lios. Pero los castristas son las vacas sagradas. Jodidos, los otros. Por eso, y por muchas otras razones, son injustas las restricciones.

Pocahontas dijo...

Jamás he oído a ninguno de los mencionados por el anónimo precedente alzar la voz en uno de sus viajes a La Habana contra las restricciones de Castro a los viajes de los cubanos. Hasta quienes tienen ciudadanía española con pasaporte y todo tienen que pedir carta de invitación para ir a España, y a veces la carta de invitación la manda un cubano residente allá, pero no ciudadano. Estas cosas se ven solo en Cubita la Bella

Anónimo dijo...

Pocahontas, las restricciones de Castro se tienen que acabar. Eso ahora hasta se ha puesto de moda entre los estudiantes de la UCI, en las llamadas "asambleas", por aquí y por allá. No dudo que esa sea una de las medidas que primero adopten "los herederos". De la misma manera, las restricciones a los cubanos y cubano-americanos que viven en USA deben de terminar también. Ni siquiera estaban contempladas en la Helms-Burton que siempre favoreció el contacto pueblo a pueblo. Yo no soy de los que viaja a Cuba. Primero, no califico y segundo, no tengo deseos al ver como están las cosas. Tampoco me agrada regar el 20% de mi dinero. Pero hay muchos cubanos que sí quieren viajar y ayudar a su familia o, simplemente, visitar su patria. Después de todo, para los castristas no hay restricciones. Esa es la verdad.

Anónimo dijo...

Creo que los cambios anotados arriban se avecinan ya. El régimen va acomodándose al entorno para subsistir. Saquen la cuenta de la línea dura del 61-62 hasta el 68 con lo que ha pasado después: retrocesos en la postura para ganar gente y supervivir.

Anónimo dijo...

Uy, que cara de malo ha puesto el polaquito Lesnick. Tengo miedo.