marzo 01, 2008

La mala memoria

Felipe Pérez Roque, yerno del vicepresidente de la Asamblea Nacional (Jaime Crombet) y canciller del compañero Fidel (dicen que aquel parentesco es también con Castro), firmó dos pactos internacionales de derechos humanos y dijo que Cuba se abstuvo de hacerlo mientras persistió, en la desaparecida Comisión de Derechos Humanos, el relator especial impuesto bajo presiones de los Estados Unidos. Solo que esto ocurrió hacia 1990, mientras que los pactos se firmaron el 16 de diciembre de 1966 y entraron en vigor el 3 de enero de 1976 (Derechos Económicos y Sociales) y el 23 de marzo de 1976 (Derechos Civiles y Políticos). Ambos estuvieron a la firma por 24 años sin que constara relator especial para Cuba. El finado director jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), José Dionisio Peraza Chapeaux, contaba que «el [Comandante en] Jefe no daba luz verde porque algunos preceptos distaban mucho de poder cumplirse».

5 comentarios:

Diavolo dijo...

De manera que como firmaron, podemos deducir que ahora si se cumplen los preceptos.

Eso si es noticion.

Anónimo dijo...

El finado Peraza quiere decir que Peraza murio
Cuando?

Lester dijo...

Peraza Chapeaux fue embajador en Ucrania y murió el año pasado o en el 2006

Curious Lady dijo...

Hey, miquitos, ¿se infiere entonces que la hija de Crombet casada con Pérez Roque es realmente hija de Fidel Castro?

Norberto Wotzkow dijo...

La ignorancia mata los pueblos. Atiendan, mortales... Jose Peraza Chapeaux, murio, efectivamente, y no en estado de santidad con el castrismo. El mulato pensaba y eso no se perdona. Y por si no lo sabian la mujer de Jaime Crombet, llamada Ofelia, y capo de los capos de la Academia de Ciencias, es rumorada entre las muchas piernas abiertas al Chorizo en Jefe. Eso esta entre los muchos meritos del vicejefe de la Asamblea Nacional, al parecer, en este caso, con la bendicion del Segundo en Jefe, que no le perdono lo mismo a Lupe Veliz. Para mas detalles ver el capitulo dedicado a la Verga del Comandante en uno de los libros clasicos de la Pachanga Nacional, escrito por el escritor cubano que mas ansia, desde Coral Gables y con mucha razon, el Premio Nacional de Literatura que lleva un beso de Abel Prieto como bonus.