noviembre 30, 2007

El último (hasta ahora) samurai

Ivette Leiva desentraña en El harakiri mediático cuánto comején tiene el «tremendo palo periodístico» de las «sensacionales y verídicas revelaciones» proferidas por ex agentes de la inteligencia castrista, que últimamente han seducido incluso a Carlos Alberto Montaner. Para guardar distancia compárense las fotos callejeras de palacetes de Castro y sus mandarines con las tomas de Darsi Ferrer o Luis Alberto Pacheco dentro de los hospitales de Cuba. O los testimonios sobre peripecias sexuales de la misma gente palaciega con la ubicación de un laboratorio soterrado para fabricar armas biológicas. No se precisa mejor rasero que el crossover, es decir: qué información repercute de costa a costa en los medios estadounidenses de habla inglesa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El artículo de referencia habla de los programas de televisión en general, y el sayón que pone le sirve también a Oscar Haza, que fue quien presentó aquí a Delfín, el sobrino de CONACA, y a otros fariseos, incluyendo a Alcibíades Hidalgo

Barbiquí dijo...

Me parece que el más descarado de todos los farsantes que han aparecido en la televisión es el tal Hernández del Llano, que en vez de contar cosas de peso se pone como una puta a difamar de los demás con cuentecitos de tarros que, equivocadamente, presenta como pruebas de corrupción.